Crónica: Marcha universitaria 23A

Cartel en medio de la marcha frente a Plaza de Mayo

Una multitud que roza entre sí marcha hacia Plaza de Mayo. Eran las cinco y media de la tarde y corría una brisa fresca que daba frío al alejarse del sol. Miro hacia atrás y veo al obelisco, también una gran cantidad de gente que avanza hacia mi dirección.

Una señora canosa me sonríe mientras camina y aplaude. Ella, jubilada, vino a acompañar la convocatoria en defensa de las universidades públicas del país por mayor presupuesto.

Las personas caminan con libros y carteles en sus manos, otros levantan a niños y los cuelgan en sus hombros, la multitud era tanta que no había espacio para continuar avanzando. La marcha se detuvo.

Un guardapolvo que parecía volar entre las personas comenzó a avanzar como fantasma. Algunos sacan fotos mientras corre el humo de las hamburguesas y los choripanes de la parrilla del señor de la esquina.

El suelo no se ve, no existe la calle, está completamente tomada por personas de todas las edades: empleados, monotributistas, trabajadores no registrados, estudiantes, jubilados, hijos, hermanos, padres, amigos, familiares y acompañantes. Todos en sintonía por un mismo mensaje: hay que defender la educación pública y las universidades nacionales de nuestro país.