Crónica: Media Sanción a La Ley Bases
El 37 que viene de Lanús me deja en la puerta del Congreso de La Nación. Las personas en la plaza caminan con las manos dentro de los bolsillos y la boca tapada con pañuelos o bufandas del mismo color que el clima de este día tan tenso y apagado. El cielo está nublado pero no va a llover… todos se están preparando para el debate que sucederá pronto.
Un señor sentado en las baldosas del piso acerca su mano sin emitir palabra alguna y la deja caer resignado al ver que no recibía nada de aquellas personas que pasaban a su lado, todas abrigadas y apuradas. Las bocinas de los autos, los frenos de los colectivos y el olor a combustible llega hasta mi nariz. Me detengo y miro hacia las rejas del Congreso: “No a la ley bases”, “Las mujeres queremos jubilarnos”… el ceño fruncido de algunos y los murmullos entre grupos de aquellos que se encontraban manifestando la última esperanza que les quedaba: confiar o no en los diputados votados por los argentinos… ¿Pero, con qué interés?
Banderas políticas de todos los colores, la policía y la gendarmería frente a estas. Gritos y puteadas, pero también referentes de izquierda con micrófonos en la mano dando conferencias en plena avenida Rivadavia, donde pasan todos los colectivos. Sus manos acompañan su discurso de enojo y reclamo.
Y finalmente le dieron media sanción. Desde el gobierno nacional aseguran que si no se aprueba en el senado habrá más ajuste porque es necesario que se apruebe para una Argentina libre.
Una Argentina donde el INDEC marcó la inflación de abril del 8,8%, un total de 65% acumulado en los primeros cuatro meses del año. En la televisión de una cafetería de la esquina se puede leer un zócalo informativo sobre cómo el gobierno festeja la “baja” de la inflación mientras una señora cuenta los billetes que le quedan para comprar dos kilos de tomate en la verdulería de al lado: “dame mejor un kilo porque no me alcanza”.
El consumo interno bajó. El subte aumentará y también la luz, el gas, el agua, las tasas municipales, el monotributo… ¿Y ahora quién festeja? Por lo menos en la plaza del Congreso no, no se festeja.
